sábado, 12 de agosto de 2023

ENTRE NARCOS Y POLICIAS

 

ENTRE NARCOS Y POLICÍAS

1 Libro Autor Javier Auyero y Katherine Sobering

Editor Siglo XXI

PRIMERA EDICIÓN 2021

 

LIBRO POR ENCARGO

LAS RELACIONES CLANDESTINAS ENTRE EL ESTADO

Y EL DELITO, Y SU IMPACTO VIOLENTO

EN LA VIDA DE LAS PERSONAS

"La policía no hace nada”

“La policía es toda transa”

“Agarran a un narco a mitad de cuadra y lo sueltan en la esquina"

"Quiero 3000 pesos o te tiro abajo el kiosco"

"La policía bardea a los pibes”

También les meten droga

“Y algunos pibes trabajan para la cana"

"Decile que tiene quince minutos para irse a otro lado, o le rompemos las piernas". En una polifonía reveladora y brutal, estas voces -de vecinos, de dealers. De policías- se entremezclan en este libro: ENTRE NARCOS Y POLICÍAS; para reconstruir una escena Inquietante: la colaboración clandestina entre narcotraficantes y efectivos de las fuerzas de seguridad en los barrios vulnerables de distintos lugares de la Argentina

Dinero por drogas, por armas, por liberar una zona, por anticipar un operativo, por impedir el negocio de un dealer rival: un entramado de lealtades y transacciones, siempre al borde de la traición, se repite del Conurbano bonaerense a Rosario y la frontera noreste del país

En estas páginas, los autores suman a un trabajo etnográfico Impecable una fuente valiosísima pero inusual en estas Investigaciones: las transcripciones de escuchas telefónicas entre narcotraficantes y agentes de la Policía, la Prefectura y la Gendarmería en varias causas judiciales

Todo este material aleja el análisis de las habituales miradas sobre un "Estado ausente" o, en el otro extremo, un Estado punitivo y "de mano dura". En estos barrios, dicen los autores, funciona un "Estado ambivalente", que mientras hace cumplir la ley, en el mismo lugar y al mismo tiempo es socio de conductas criminales

Entre narcos y policías rescata además a los protagonistas silenciados de esta historia: los habitantes de estas zonas vulneradas, para quienes el barrio se volvió "tierra de nadie" y el narco es esa fuerza capaz de entrar en sus hogares y arrebatarles a sus propios hijos. Al Iluminar esa trama de complicidades, los autores -que han Investigado estos territorios a fondo como pocos- revelan los problemas estructurales de los conurbanos, esa suerte de "caja negra" política y sociológica sobre la que siguen pesando prejuicios e ignorancias

ÍNDICE:

Prefacio

1.

Las relaciones clandestinas importan

2.

La violencia de la droga en las calles y en el hogar

con Mary Ellen Stitt

3.

Colusión y cinismo legal

4.

Oegar a un "arreglo"

5.

Competencia, retaliación y violencia

6.

Entramados de protección

7.

Descifrar la colusión

Conclusiones

Bibliografía

FICHA TÉCNICA:

1 Libro

224 Páginas

Pasta delgada en color plastificado

Primera edición 2021

ISBN 9789878010793

Autor Javier Auyero y Katherine Sobering

Editor Siglo XXI

 

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PORQUE PREFERIMOS VER LA DESIGUALDAD

 

PORQUE PREFERIMOS VER LA DESIGUALDAD

AUNQUE DIGAMOS LO CONTRARIO

1 Libro Autor Francois Dubet

Editor Siglo XXI

PRIMERA EDICIÓN

 

LIBRO POR ENCARGO

A pesar de afirmar lo contrario, nuestras sociedades "eligen" la desigualdad. Esto, que parece una provocación, es el punto de partida de un ensayo imprescindible. Si se profundiza la brecha entre el 1% más rico y los demás, no es sólo por la lógica cruel del capitalismo financiero sino porque también el 99%, en sus prácticas más cotidianas, genera desigualdades

Todos los que pueden (los más privilegiados, las clases medias) prefieren vivir en barrios donde sólo se encuentran con personas afines, y con el mismo criterio eligen la escuela a la que mandarán a sus hijos, mientras expresan el hartazgo fiscal de dar sin recibir beneficios proporcionales

Como contrapartida, los barrios de los sectores populares se perciben como "zonas peligrosas, amenazantes", al tiempo que los extranjeros parecen más numerosos, los desempleados "abusan" de las ayudas del Estado y los jóvenes pobres y sin estudios están siempre "al borde de delinquir"

Con argumentos tan filosos como consistentes, François Dubet plantea la urgencia de afrontar esta situación, en la que los grandes principios que se declaran con palabras rimbombantes (la democracia, la igualdad) chocan con el fraude y la evasión fiscal de quienes tienen recursos, con la estigmatización de los más débiles y con la culpabilización de las víctimas. Para explicar este desajuste, analiza la crisis que, desde los años ochenta, desmanteló los pilares de la solidaridad y la integración social: el trabajo, las instituciones ligadas a la educación, la justicia y la salud, la idea de una nación homogénea y la creencia en la representación política

El gran relato de la integración se ha desdibujado, y los individuos están solos y desconfían tanto de los otros como del sistema en su conjunto. Lejos de la nostalgia reaccionaria por un mundo perdido, Dubet propone construir otra representación de la vida social, de la experiencia compartida, a partir de acciones individuales, de movilización colectiva y de políticas públicas capaces de generar confianza y sentido de sociedad

 

Este retrato es similar al que viven millones de personas hundidas en la marginación y la exclusión social en casi todas partes del mundo. Al igual que el agua, hoy la solidaridad es un bien escaso a punto de desaparecer. Este es el sentido del libro de François Dubet en el que se apunta con claridad que la intensificación de las desigualdades procede de una profunda crisis de las solidaridades

¿Por qué preferimos la desigualdad? (aunque digamos lo contrario) es un libro que se puede ubicar en la tradición francesa de construcción de la idea de igualdad planteada en 1754 en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres de Rousseau, quien plantea la igualdad como uno de los ideales de la Francia republicana. La igualdad, en otras palabras, es uno de los valores que constituyen la nación francesa y que ha permeado ampliamente a Occidente, al menos como ideal o deber ser. Y aunque este libro se limita a identificar las raíces que han conducido a la sociedad francesa a la llamada crisis de las solidaridades estableciendo como eje de discusión las contradicciones entre la búsqueda de la igualdad social versus la idea de la abstracta fraternidad como condición para superar las desigualdades injustas, los argumentos de Dubet son pertinentes para analizar la desigualdad en otras latitudes del globo, como las sociedades latinoamericanas donde, si bien es cierto que el individualismo está cada vez más presente como clave para el éxito, las personas siguen mostrando que conservan una solidaridad arraigada que se activa frente a catástrofes naturales o cualquier incidente que irrita, ofende y lastima, pero que finalmente moviliza al colectivo social

Una de los primeros medios para comprender la persistencia de las desigualdades, de acuerdo con Dubet, es la existencia de una especie de trampa que conduce a sostener que hay desigualdades justas y desigualdades injustas, hecho que haría preguntar en dónde entonces radica la igualdad. En mi opinión, la trampa estriba en que la desigualdad es una elección racional que impone un pequeño grupo que controla la mayor parte de la riqueza en detrimento de las mayorías. Es decir, son las élites políticas y económicas las que deciden qué tan igual o desigual se puede y se debe ser en la sociedad. Por otra parte, aunque hoy pareciera que la acumulación ya no es necesariamente resultado del trabajo sino del dividendo de los réditos de la riqueza heredada, en realidad solo son novedosas formas de explotación. A decir verdad, las desigualdades y su multiplicación no son producto de las leyes de la globalización como se podría creer sino de los mecanismos que se consolidan a partir de la conformación de redes de relaciones que se constituyen en ideologías y que luego se traducen a políticas que establecen los grupos en el poder en cada sociedad para mantener el control y el propio poder

Un ejemplo de lo anterior es la escuela. Por mucho tiempo esta se ha considerado como el espacio mediante el cual todas las personas que a ella asistieran alcanzarían el mismo nivel para acceder y poder competir por las mismas oportunidades que los otros. Pero, ¿quiénes son los otros si se supone que todos recibimos la misma calidad de educación? En efecto, la escuela ha sido y sigue siendo en muchos lugares un mecanismo para el ejercicio de la democratización segregada puesto que la educación que reciben ricos y pobres es radicalmente diferenciada, es decir, desigual. Si alguna vez la escuela fue vista como la plataforma para que luego, a través del mérito, se alcanzaran las mismas oportunidades entre las personas, esto ha dejado de ser cierto desde hace bastante tiempo. Hoy la escuela es el lugar predilecto para construir relaciones, que se espera rindan frutos en el futuro, como sucede en los colegios y universidades a las que asisten los hijos de los gobernantes en turno. A la vez, en estos espacios “escolares” se crea una desconexión que invisibiliza las diferentes realidades en un mismo país. Más aún, en la escuela se ha ido generando el imaginario social que sostiene que la condición de pobreza es culpa de los propios pobres. Los medios de comunicación, difusión del conocimiento o transmisión hacen su parte para la conformación de estereotipos e ideologías que de acuerdo con Dubet se transforman en prácticas que legitiman creencias

Dubet ocupa buena parte del texto en comprender en qué consiste el sentido de la solidaridad. Para él esta no es una donación de tiempo o dinero que hacen las personas a otras o por una causa determinada, tampoco es generosidad. En su juicio, la solidaridad consiste en compartir lo cotidiano, esto es, las alegrías y las preocupaciones que afectan al colectivo y a la sociedad; se comparte también la identidad, pero es en este punto donde el autor enfrenta un dilema pues cómo poder compartir la identidad de ser francés si la sociedad francesa está compuesta de un crisol de culturas y de identidades que hoy incluso parecen diluir la francesa. Para resolver este desafío, Dubet plantea tres pilares en los que se asienta la solidaridad. El primero sería la interdependencia de las actividades económicas; el segundo, la existencia de un contrato, y el tercero, la fraternidad

 

Los tres pilares pueden resultar poco operativos socialmente, puesto que cada uno aglutina a todos. Y de nuevo habría que preguntar quiénes son todos. Por ejemplo, pareciera que construir el tercer pilar daría sitio a una sociedad multicultural como la francesa, aunque en esta se exacerbe cada vez más el nacionalismo. En este caso, la solidaridad sería más un ejercicio de inmediatez frente a un fenómeno determinado ya que, en efecto, ella se desplaza hacia los individuos y sus necesidades y las políticas de discriminación positiva que terminan generando exclusión, en lugar de desplazarse entre las instituciones y la política, lo que generaría bienestar para la colectividad y no solo para algunos grupos de la sociedad

Aunque Dubet no lo deja ver del todo, parece que atisba una correlación entre la solidaridad y la cohesión social en contraposición con la idea de que la solidaridad produce integración; una idea fundamental, porque la cohesión social solo se logra con el ejercicio de la justicia. Esta, al menos como la concibe John Rawls en su Teoría de la justicia, consiste ante todo en reducir las desigualdades entre grupos sociales, redistribuir de los ricos hacia los pobres y en buscar el equilibrio del sistema social

Acercándose a los mecanismos que Dubet propone para reducir las desigualdades se pueden identificar cuatro, a saber: la igualdad de oportunidades, el reconocimiento, la construcción de capacidades, y el capital social. Todos se parecen a los postulados sobre el desarrollo que no han tenido los efectos positivos esperados, por lo que, a decir verdad, podrían considerarse como casi utópicos, dado que si bien muchos agentes se ocupan en ayudar a disminuir los efectos de la pobreza construyendo las capacidades de las personas, resulta contradictorio que haya individuos con excelentes habilidades y capacidades de autovaloración pero que se topan con un muro diseñado justamente para que aquellos que provienen de la pobreza continúen inmersos en ella. Ciertamente, lo que se requiere no es solo empoderar a las personas, sino de un proceso quirúrgico de reconstrucción del tejido social e institucional

Por otra parte, no basta con la construcción del capital social para abatir la desigualdad, menos aún si a este se le concibe contrapuesto al mérito. Es decir, al capital social se le ha definido en general como los recursos de los individuos, los cuales, a su vez constituyen redes de relaciones que eventualmente les permiten ascender a una mejor posición social, pero no por sus esfuerzos sino porque pueden acceder a la estructura de poder debida a su red de relaciones. Esto contravendría por completo a la idea de justicia

Así, el punto crítico del argumento de Dubet sobre las solidaridades apunta a que la justicia debe estar en el centro de las instituciones, justamente, esa especie de canalizador para que todas las personas desarrollen su potencial y obtengan, en consecuencia, un mejor nivel de vida; sin embargo, para que ello sea posible se requiere de una precondición adicional que sería la obligada presencia de una política de la fraternidad

La política de la fraternidad que incluye la solidaridad requiere no solo considerar la transformación de las dimensiones económicas y políticas del sistema social, atraviesa además las dimensiones simbólicas e imaginarias. Alcanzar una política de la fraternidad demanda el desarrollo de una ciudadanía plural e incluyente, capaz de reconocer las diferencias

Sin embargo, la construcción de ciudadanía representa un riesgo para los nacionalismos cada vez más influyentes en Europa y Estados Unidos. La fraternidad como libertad y diversidad significa el replanteamiento del imaginario de las sociedades; es un desafío para inclinar la balanza y hacerla menos desigual, pero representa por igual el riesgo y la tentación para que mediante expresiones como la xenofobia y el racismo se excluya y se culpe de todos los males que impiden la integración de la nación a todo aquel que económica, social, racial o étnicamente, sea calificado por una élite como diferente

ÍNDICE:

= Introducción

= La crisis de las solidaridades

1.

= La elección de la desigualdad

= El 1 % y los demás

= Separatismos

= La escuela: un caso de escuela

= Competencia y elitismo

= Culpar a las víctimas

= El miedo 

2.

= La solidaridad como condición de la igualdad

= Los fundamentos de la solidaridad

= Los relatos de la fraternidad

= Igualdad/fraternidad

= Malestares en la solidaridad 

3.

= De la integración a la cohesión

= Integración

= El duelo de la integración

= La cohesión 

4.

= Producir la solidaridad

= Ampliar la democracia

= Escenas democráticas

= ¿Quién paga, quién gana?

= Un deber de justicia

= Refundar las instituciones

= De la igualdad

= ¿Reconocimiento de qué?

= ¿Qué tenemos en común?

= La solidaridad sin fronteras 

= Conclusión

= Por un imaginario de la fraternidad 

= Referencias bibliográfica

FICHA TÉCNICA:

1 Libro

128 Páginas

En formato de 14 por 21 por .9 cm

Primera edición 2021

ISBN 9788412448818

Autor Francois Dubet

Editor Siglo XXI

 

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OBRAR MAL DECIR LA VERDAD LA FUNCION DE LA CONFESION EN LA JUSTICIA

 

OBRAR MAL DECIR LA VERDAD

LA FUNCIÓN DE LA CONFESIÓN

EN LA JUSTICIA

1 Libro Autor Michel Foucault

Editorial Siglo XXI

PRIMERA EDICIÓN

 

LIBRO POR ENCARGO

Invitado por la Escuela de Criminología de la Universidad Católica de Lovaina, en 1981, Michel Foucault dicta las seis clases del curso Obrar mal, decir la verdad. La función de la confesión en la justicia, en un contexto marcado por los debates entre abolicionistas y partidarios de posiciones de mano dura en torno a la reforma del Código Penal. En ese sentido el curso contribuye a socavar el discurso criminológico de la peligrosidad. Pero Foucault va más allá: reflexiona acerca de la larga historia de la confesión, del decir la verdad en las instituciones judiciales y religiosas de Occidente, de los poderes y los efectos que tiene la obligación de decir la verdad sobre sí mismo. A modo de presentación, evoca una escena ciertamente dramática que transcurre a mediados del siglo XIX: un psiquiatra francés induce a un enfermo que ha sufrido delirios y alucinaciones a reconocer que nada de lo que relata ha ocurrido, que sólo se trataba de locura; por la fuerza lo obliga a reconocer su condición de loco, confesión que se convierte en un elemento decisivo en la cura. Esta escena refleja la complejidad de una práctica que, aun bajo coacción, necesita suponer un sujeto libre que se comprometa a ser lo que afirma ser

A lo largo del curso, con deslumbrante erudición y fluidez, Foucault analiza la trayectoria de ese acto verbal mediante el cual el sujeto plantea una afirmación sobre lo que él es, queda vinculado con esa verdad, se pone en relación de dependencia o sumisión respecto de otro y modifica a la vez la relación que tiene consigo mismo

Publicada por primera vez casi en simultáneo en francés, inglés y español, esta obra traza la historia de una práctica que se extiende desde la Antigüedad griega, pasando por el examen de conciencia y la confesión tarifada en el ámbito medieval y cristiano, hasta el dominio moderno y contemporáneo

Una práctica que no cesa de crecer hasta involucrar casi todos los aspectos de la vida personal y que revela tanto los procedimientos judiciales de producción de un efecto de verdad como la necesidad del sujeto de tener un discurso de verdad sobre sí mismo. En Obrar mal, decir la verdad, la exposición de Foucault va más allá de cuanto se sugiere en el subtítulo

En efecto, no se trata sólo de la función de la confesión en la justicia, sino de una historia de la confesión, desde Homero hasta el siglo XX, en la que Foucault nos muestra las líneas que vinculan los dos extremos de su proyecto en torno a la sexualidad. Este curso es, de algún modo, el eslabón perdido de la Historia de la sexualidad

ÍNDICE:

Nota a la presente edición

Edgardo Castro

Nota de los editores

Fabienne Brion y Bernard E. Harcourt

Conferencia inaugural

2 de abril de 1981

Clase del 22 de abril de 1981

Clase del 28 de abril de 1981

Clase del 29 de abril de 1981

Clase del 6 de mayo de 1981

Clase del 13 de mayo de 1981

Clase del 20 de mayo de 1981

Entrevista de Michel Foucault con André Berten

7 de mayo de 1981

Entrevista de Michel Foucault con Jean Francois y

Jhon de Wit

22 de Mayo de 1981

Situación del curso

Fabienne Brion y Bernard E. Harcourt

I.             La represión y sus objetos

II.            El conocimiento y su objeto

III.          Del gobierno por la verdad al coraje de la verdad

Como deshacer cosas con palabras:

Hacia una clínica filosófica del sujeto

Agradecimientos

Índice de nombres

Índice de términos

FICHA TÉCNICA:

1 Libro

368 páginas

En formato de 16.5 por 23 cm

Pasta delgada en color plastificada

ISBN 9786070307522

Primera edición 2016

Autor Michel Foucault

Editor Siglo XXI

 

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EL MAL

 

EL MAL

1 Libro Autor Rudiger Safranski

Editor TusQuets

Primera edición 2009

 

¿De dónde surge el mal y por qué?

Desde muy temprano aparece la sospecha de que el caos, la violencia y la destrucción no sólo son el origen de todas las cosas, sino que permanecen latentes en la civilización. Por otro lado, la pregunta de por qué existe el mal enfrenta a la humanidad al tema de la libertad. Rüdiger Safranski muestra de nuevo su talento para convertir la historia de la idea del mal en un viaje apasionante por la literatura y la filosofía, las religiones y el arte occidentales

EN EL PRÓLOGO:

No hace falta recurrir al diablo para entender el mal

El mal pertenece al drama de la libertad humana

Es el precio de la libertad

El hombre no se reduce al nivel de la naturaleza, es el animal no fijado, usando una expresión de Nietzsche. La conciencia hace que el hombre se precipite en el tiempo en un pasado opresivo; en un presente huidizo; en un futuro que puede convertirse en bastidor amenazante y capaz de despertar la preocupación

Todo sería más sencillo, si la conciencia fuera simplemente un horizonte de posibilidades. La conciencia puede trascender la realidad actual y descubrir  una nada vertiginosa, o bien un Dios en el que todo alcanza su quietud. Y en todo ello no logra deshacerse de la sospecha de que posiblemente esta nada y Dios sean la misma cosa. En cualquier caso, un ser que dice <no> y que conoce la experiencia de la nada puede elegir también la aniquilación. En relación con esta situación precaria del hombre, la tradición filosófica habla de una <falta de ser>. Las religiones nacen sin duda de la experiencia de esta diferencia. La sabiduría nace sin duda de la experiencia de esta deficiencia. La sabiduría que puede hallarse en ellas consiste en representarse la imagen de un Dios que exonera a los hombres de tener que ser unos para otros el horizonte entero y último. Los hombres pueden dejar de recriminarse recíprocamente por su falta de ser y de responsabilizarse entre sí por sentirse extraños en el mundo. No tienen que ser enteramente de este mundo y así pueden mitigar aquella inquietud acerca de la cual George Buchner decía: <Nos falta algo, no sé cómo llamarlo; pero no lograremos entre nosotros arrancarlo de las entrañas

¿Para qué rompernos la cabeza con ello?

El mal no es ningún concepto; es más bien un nombre para lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde ésta se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en la entropía, en el devorar y ser devorado, en el vacío exterior, en el espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad, la destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el abismo que se abre en el hombre

El presente libro: EL MAL O EL DRAMA DE LA LIBERTAD; desbroza un camino a través de la maleza de las experiencias en torno al mal y de la reflexión sobre éste. El mal no se halla entre los temas a los que podamos enfrentarnos con una tesis, o con una solución del problema. En los caminos necesariamente enredados pueden abrirse perspectivas en algún que otro lugar, perspectivas que dirigen la mirada hacia horizontes más lejanos

El camino comienza con algunos relatos del origen, con mitos que hablan sobre las catástrofes del principio y sobre el nacimiento de la libertad (capítulo 1). Pero el hombre en el que se despierta la conciencia de la libertad, ¿puede orientarse por sí mismo? El pensamiento antiguo lo considera capaz de esto (capítulo 2): el cristiano, no. El ejemplo de Agustín (capítulo 3) muestra que en este asunto no se trata solamente de vinculación moral, sino que la pregunta relativa a cómo puede el hombre permanecer fiel a la exigencia de trascendencia. La traición a la trascendencia, la transformación del hombre en un ser unidimensional, es para Agustín el mal propiamente dicho, el pecado contra el Espíritu Santo. Por tanto, el mal tiene algo que ver con la obstinación del espíritu y la indolencia del corazón. Schelling y Schopenhauer todavía se atienen a este punto de vista (capítulos 4 y 5). Ambos afirman que quien traiciona la necesidad metafísica, menoscaba dramáticamente las posibilidades humanas y se entrega a las luchas de autoafirmación, carentes de todo sentido. Pero ¿Cómo podemos proteger al hombre contra el peligro de traicionarse a sí mismo?

¿Cómo podemos protegerlo contra el mismo?

Agustín confía en la Iglesia, la institución sagrada. Ahora bien, aunque se haya disuelto la relación con Dios, puede conservarse la fe en las instituciones como muestra el ejemplo

El mal no es ningún concepto; es más bien un hombre para lo amenazador algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar. Le sale al paso en la naturaleza, allí donde esta se cierra a la exigencia de sentido, en el caos, en la contingencia, en la entropía, en el devorar y ser devorado, en el vacío exterior, en el espacio cósmico, al igual que en la propia mismidad, en el agujero negro de la existencia. Y la conciencia puede elegir la crueldad. La destrucción por mor de ella misma. Los fundamentos para ello son el abismo que se abre en el hombre

El presente libro: EL MAL O EL DRAMA DE LA LIBERTAD; desbroza un camino a través de la maleza de las experiencias en torno al mal y de la reflexión sobre éste. El mal no se halla entre los temas a los que podamos enfrentarnos con una tesis, o con una solución del problema. En los caminos necesariamente enredados pueden abrirse perspectivas en algún que otro lugar, perspectivas que dirigen la mirada hacia horizontes más lejanos

El camino comienza con algunos relatos del origen, con mitos que hablan sobre las catástrofes del principio y sobre el nacimiento de la libertad (capítulo 1)

Pero el hombre en el que se despierta la conciencia de la libertad, ¿puede orientarse por sí mismo? El pensamiento antiguo lo considera capaz de esto (capitulo 2): el cristianismo, no. El ejemplo de Agustín (capítulo 3) muestra que en este asunto no se trata solamente de vinculación moral, sino de la pregunta relativa a cómo puede el hombre permanecer fiel a la exigencia de trascendencia. La traición a la trascendencia, la transformación del hombre en un ser unidimensional, es para Agustín el mal propiamente dicho, el pecado contra el Espíritu Santo. Por tanto, el mal tiene algo que ver con la obstinación del espíritu y la indolencia del corazón. Schilling y Schopenhauer todavía se atienen a este punto de vista (capítulos 4 y 5). Ambos afirman que quien traiciona la necesidad metafísica, menoscaba dramáticamente las posibilidades humanas y se entrega a las luchas de autoafirmación, carentes de todo sentido. Pero ¿cómo podemos proteger al hombre contra el peligro de traicionarse a sí mismo? ¿Cómo podemos protegerlo contra él mismo? Agustín confía en la Iglesia, la institución sagrada

Ahora bien, aunque se haya disuelto la relación con Dios, puede conservarse la fe en las instituciones como muestra el ejemplo de Gehlen (capítulo 6) Las instituciones confieren duración, firmeza y límites a los asuntos humanos. Se trata particularmente de los límites, pues el drama de la libertad incluye también la voluntad de distinguirse, y distinguirse significa trazar límites.  Con la lucha en torno a la diferencia y al límite comienzan las relaciones elementales de enemistad (capítulo 7). Nosotros y los otros, el imperio y los bárbaros; esta división condiciona la dinámica de la historia, que en consecuencia es también una historia de las enemistades. Las espadas, solo se convierten en reja en reja de arado cuando han hecho su trabajo. Sin embargo, también es antiguo el sueño de la unidad pacífica del género humano (capítulo 8). Habla de ello la historia de la fracasada torre de Babel. Kant sometió este sueño a la comprobación de la razón. Se atenta a la necesidad de mantener la idea de la unidad, aunque sin olvidar la altura del salto a la realidad. Rousseau, en cambio, soñó con mayor entrega (capítulo 9). Se representa la historia mediante la imagen de la gran comunión. Sin embargo, puesto que el otro sigue siendo siempre el otro, la exigencia de unidad puede trocarse súbitamente en el sentimiento de estar rodeado de enemigos. Así le sucedió a Rousseau, que no asumió la pluralidad como estímulo. Procedió de distinta manera la tradición del pensamiento liberal, cuyo programa contra el mal proclama que no será posible mejorar a los hombres, sino que hay que invertir más bien en la racionalidad de las estructuras (capítulo 10). Lo que decide acerca de sí la historia se desarrolla hacia el bien o hacia el mal no es la constitución de los hombres, sino la manera de su unión mutua. Unos insisten en el mercado y la división de poderes, otros en las relaciones de producción. Pero en ambos casos se infravaloran los riesgos de la libertad. Hay abismos de la libertad, abismos que los excesos imaginarios del Marqués de Sade dejan entrever (capítulo 11). En su ejemplo puede descubrirse aquel mal sólo se quiere a sí mismo y en definitivamente sólo quiere la nada. Fue la estética de lo terrible la que exploró esa nada seductora y amenazadora (capítulos 12 y 13), hasta que con Nietzsche el nihilismo entró en la conciencia completa de sí mismo, proclamándose como sentido de la <gran política> la voluntad de poder y el trabajo en el <material humano> (capítulo 14). Con Hitler, el sombrío delirio del siglo se convirtió en seriedad sangrienta (capítulo 15) Hitler representa el último desenfreno de la modernidad. Desde entonces el último desenfreno de la modernidad. Desde entonces todos podemos saber cuán carente de suelo es la realidad humana. Cuando desapareció la fe en Dios, el centro de gravedad se desplazó hacia la fe en el hombre. Pero ahora hacemos el sorprendente descubrimiento de que la fe en el hombre era más fácil cuando se emprendía un rodeo a través de Dios

El penúltimo (capítulo 16) está dedicado a Job, para ocuparnos mediante su ejemplo con un tipo de devoción que incita a pensar hondamente. Esta carece de fundamento, y por ello se corresponde exactamente con el carácter abismal del mundo. Muestra también el tipo de relación que implica la confianza en el mundo (capítulo 17)

Esta confianza, ¿necesita buenas razones, o se parece más bien a una promesa acerca de la cual no sabemos con exactitud si la hemos recibido o la hemos dado?

ÍNDICE:

Prólogo

CAPÍTULO 1

= El origen y la catástrofe = El infierno de los dioses de Hesíodo = El pecado original en la Biblia y el nacimiento de la libertad = La genealogía de las negaciones = Caín y Abel = La carrera del diablo = La expulsión del paraíso y la fuga hacia la civilización = Noé = También Dios aprende a vivir con el mal

CAPÍTULO 2

= ¿Puede el hombre regirse por sí mismo? = La antigua confianza en sí mismo = El poder de la tradición = Sócrates busca nuevos caminos = La filosofía platónica de la vida lograda = El orden del alma y el orden de la ciudad = ¿Se puede caer del mundo?

CAPÍTULO 3

= La teoría de Max Weber sobre el rechazo religioso del mundo: el sufrimiento busca la trascendencia = El ansia agustiniana de Dios = El mal como traición a la trascendencia = El hombre unidimensional = La advertencia de Einstein sobre la perversión de la ciencia = El pecado contra el Espíritu Santo

CAPÍTULO 4

= La historia de la traición a la trascendencia en Schelling = El mal en Dios y el drama cósmico = La evolución de la conciencia = El hombre como cómplice de la nada = El Estado entre la anarquía y el terror del orden = ¿Por qué el mundo tiene necesidad de una revelación?

CAPÍTULO 5

=La voluntad ciega en Schopenhauer como corazón oscuro del mundo = La jungla de la naturaleza y de lo social = Vida sin confianza en el mundo = El misterio redentor de la negación de la voluntad = Instantes extáticos = La respuesta de Schopenhauer al mal: desaficionarse del mundo =Pensar en lugar de actuar

CAPÍTULO 6

= Sobre el sentido de la institución eclesiástica = La Iglesia de Agustín: una tienda para los peregrinos = Del éxtasis a la institución y a la inversa = La institución como protección frente al abismo del Alma = Arnold Gehlen,  un regreso de Agustín = El hombre como animal moldeable, la institución como cáscara = Ascética, sacrificio y alegría a pesar de todo

CAPÍTULO 7

= El animal dotado de conciencia se precipita en el tiempo = Thomas Hobbes = La preocupación por la lucha en torno al reconocimiento

= Caín y Abel = El sueño de la unidad del género humano = La torre de Babel y la unidad del género humano = La torre de Babel y la razón de su fracaso = El fundamento y los límites de la moral = El Estado de Platón y los bárbaros = La guerra de la dialéctica en Hegel = La roca primitiva de la enemistad

CAPÍTULO 8

= Kant y la paz perpetúa = La humanidad como idea y realidad = La búsqueda de un fundamento de la historia = Max Scheler y el genio de la guerra = Filosofía en la guerra civil = Las bóvedas que se derrumban en Plessner = Instantes de decisión = El enemigo de Carl Schmitt: la propia pregunta como figura

CAPÍTULO 9

= El hombre bueno y sus enemigos = La «voluntad general» de Rousseau = Del sentimiento tranquilo de la existencia a la manía persecutoria = El miedo a la libertad de los otros = Fantasías totalitarias = Rousseau, juez de Jean-Jacques = La defensa del refugio en la jungla de lo social = Lo asocial como el mal

CAPÍTULO 10

= Pluralidad como provocación = El optimismo ilustrado = Un programa contra el mal: el trabajo de la razón y la razón del trabajo = El redescubrimiento del pecado en Heine = Concepto positivo y negativo de libertad = División de poderes y mercado = Medramos compitiendo con nosotros mismos

CAPÍTULO 11

= Otra vez Kant: la liberación moral de la naturaleza = La naturaleza amenaza con la falta de sentido = El mal como precio de la libertad = Un doble sombrío de Kant: el Marqués de Sade = El orden de los excesos y la cópula sagrada = Juegos obscenos de la razón = Sade a la búsqueda del mal absoluto = El propósito de delito espiritual: la obra escrita

CAPÍTULO 12

= Estética de lo terrible = La mirada mala de Flaubert = Los sueños de Baudelaire sobre el patíbulo = El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad =Lo absurdo en Camus = La náusea en Sartre = La imaginación, su carrera y sus riesgos = Los fuegos artificiales del romanticismo = El destino de la literatura moderna = Un ejemplo de Nooteboom = El mal en el arte: su vulnerabilidad por causa de sí mismo

CAPÍTULO 13

= Justificación del arte en un mundo malo = El vuelo del pájaro o la solidaridad con las galeras = El síndrome de Tolstoi: no cantar, sino luchar = Las tentaciones del arte: la moral, el poder, el mercado = A la búsqueda de la transgresión de los límites = La pureza de Kafka = Bataille: el mal sagrado

CAPÍTULO 14

= La naturaleza despiadada =El instinto de muerte en Sigmund Freud  = La dicha del conocimiento y la pérdida de las buenas razones = La ciencia alegre y el conocimiento insoportable = Las grandes Ofensas = Nietzsche y el nihilismo = La voluntad de poder

CAPÍTULO 15

= El concepto de lo demoniaco en Goethe = La sombra de Hitler = Mito fundacional negativo de Auschwitz = Sistema en lugar de pogromo = Violencia caliente, violencia fría = Verdad y mentira en la política = La imaginación toma el poder = La muerte de Dios y la dignidad humana

CAPÍTULO 16

= El Gran Inquisidor = El nihilismo del poder. Job, figura de un judaísmo que quiere cerciorarse de sí mismo después del Holocausto = Job y las consecuencias = El ateísmo de Epicuro = La teodicea de Leibniz = La solidaridad de Kant con Job = El fundamento desconocido desde el cual vivimos

CAPÍTULO 17

= La confianza en el mundo y lo que puede impedírnosla = Mefistófeles ayuda a establecerse en el mundo = La aclimatación de Fausto = La devoción de la naturaleza y su tribulación moderna: la contingencia = Sobre el comienzo = La valentía de ser = El espíritu del cómo – si = Obras que han influido en este libro

FICHA TÉCNICA:

1 Libro

288 Páginas

En formato de 22.5 por 14.8 cm

Traducción Raúl Gabás

Primera edición 2000

Primera edición en esta presentación 2020

1997 Carl Hanser Verlag GmbH & Co. KG Munchen

ISBN 9788490667859

Autor Rudiger Safranski

Editor TusQuets

 

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